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Edición Diciembre 2011

Marycarmen Sobrino... Una profesional a prueba de todo.

Cada mañana la escuchamos por la radio haciendo llamados de atención, que van dirigidos, a las diversas autoridades, para tratar de ayudar a quienes le contactan vía telefónica, por Twitter, e-mail y hasta por señales de humo o telepatía, porque desean con desesperación, alguien que les resuelva los múltiples problemas que tienen en sus urbanizaciones, puestos de trabajo, con la vialidad, el urbanismo y pare de contar, en la ya congestionada y acontecida Gran Caracas.

Se puede decir que los radioescuchas piensan en Marycarmen Sobrino, como en una heroína radial, que a través de su programa ¡Qué Ciudad!, transmitido de lunes a viernes desde las 9:30 a. m., por la Nueva Mágica 99.1 en frecuencia modulada, hace que muchos se identifiquen con su voz. Objetiva, clara e imparcial, logra obtener respuestas y soluciones para cooperar, en que todos los caraqueños tengamos una mejor capital.

Conocida por su regio carácter y gran compromiso profesional, ha sido gerente, actriz, directora, animadora, locutora y hasta “el pañito de lágrimas” de quienes van a su programa televisivo

Mujeres con historia y hombres también, para poner a razonar a quienes llevan años peleados, para hacer reencuentros de familiares desaparecidos o tan solo, generar una sonrisa a los que sufren por las adversidades de la vida.

Sin embargo, detrás de ese carácter fuerte, de esa mirada observadora, de esos oídos y mente que escuchan todo con cautela, porque analizan bien las palabras antes de responder, con una memoria audaz y típica de su signo, se esconde una hermosa persona proclive a las buenas causas, a prestar ayuda sin esperar nada a cambio, a ser amiga de verdad y que cuando la necesitas, sus palabras claras y de aliento orientan a quien se lo pida, además de que tiene un espíritu propenso a las buenas causas, a favor del ambiente y de la protección por los animales.

Marycarmen Sobrino, caraqueña de pura cepa y magallanera por convicción, nos respondió gentilmente a nuestras preguntas vía Internet, ya que su apretada agenda profesional nos impidió compartir su tiempo. Queremos afirmar que quienes tenemos la dicha de conocerla, damos fe de la gran calidad humana de esta mujer que tiene… su historia también.

CUESTIÓN DE DESTINO…

¿Cuándo sentiste el interés por incursionar en los medios de comunicación?

Por la comunicación social en realidad, cuando acompañé a unas compañeras de bachillerato a revisar los requisitos para ingresar a la Universidad Católica y vi las materias de la carrera. Tenía planteado irme del país con mamá y papá, una vez graduada de bachiller, pero, luego de esa ida a la UCAB, le dije a papá que quería estudiar la carrera de comunicación social y nos quedamos.

¿Siempre sentiste que tu profesión sería la de periodista?

Como periodista, no precisamente. Lo que sí sabía es que tendría que ver con las personas, el arte y el comunicar. Las opciones que consideraba en mi mente para mis estudios superiores eran Psicología, Letras, Educación Especial, Idiomas.

¿Cómo llegaste a la televisión, a la radio, cómo empezó todo?

Cursando el tercer año de la carrera comencé a buscar pasantías en el área audiovisual, especialidad que tomaría en el cuarto año y así comenzó todo. Era pasante en prensa de Venevisión, aún cuando no existía la figura formal, me permitieron ir a diario, ver, salir con los reporteros a la calle, escribir unos avances para la medianoche.

Entretanto, sacaba mi certificado de locución y se lo hice saber a todos. Me probaron en cámara, en el estudio, y esa prueba fue vista por directivos que decidieron entrara al noticiero del mediodía Lo que Pasa en el Mundo y ahí, comenzó todo. Al año, Manuel Correa me invitó a participar con él, en un programa de radio en Capital 750AM, La Gran Revista, junto al desaparecido y querido Plácido Garrido. Desde entonces, no he parado de hacer radio.

Vemos que la vida hizo que te quedaras en Venezuela para cumplir un rol tan importante, como lo es, el de comunicadora social. Avizorando ese futuro, ¿tienes algún recuerdo de infanciarelacionado a los medios, como presagio de tu destino?

¡Ver la “tele” en familia era lo máximo!, conversar con papá frente a programas como Las cosas más sencillas, de Aquiles Nazoa o De Fiesta con Venevisión… me enseñaron que era un medio para aprender, y entretenerse también.

100% COMPROMETIDA CON SU CARRERA.

¿Si volvieras a nacer, serías nuevamente periodista, comunicadora?

Soy comunicadora social y volvería a serlo en cualquiera de sus áreas de desarrollo.

Has sido gerente, animadora de TV., locutora... ¿Con cuál te quedas y por qué?

Con la locución y animación, que por cierto van de la mano. La gerencia fue una experiencia
extraordinaria y enriquecedora, que me hizo mejor profesional delante de las cámaras y los
micrófonos, pero me alejaba de ellos y por tanto, del contacto con la gente. Ese contacto es fantástico para mí, por eso me quedo, por ahora, con él.

¿Una experiencia que te haya marcado en todos tus años de carrera?

Asumir la Gerencia de Información de RCR, manejando la segunda visita papal al país, los sucesos de Terrazas de El Ávila, de San Román, el terremoto de Cariaco y mucho más... Período intenso, inolvidable, formador.

Alguna experiencia divertida…

Cuando narraba noticias en El informador, de Venevisión, aprendí cómo controlar la risa en una lectura o hablando al aire, gracias al consejo de uno de mis maestros, Ramón Rivas Jerez, quien permanecía controlado ante cualquier situación.

Ante eso, un día le pregunté; cómo lo hacía y me dijo: “Marisita, cuando te provoque reírte, respira profundamente, aprieta el “esfínter anal” y adelante”… ¡Y funciona!

¿Una entrevista o trabajo que te haya hecho reflexionar para el resto de tu carrera?

Mi programa Mujeres con historia y hombres también. El contacto directo, cercano, crudo con la necesidad del venezolano más humilde, me ha marcado para toda la vida, personal y profesionalmente.

Soy más agradecida con la vida, con Dios. Comprendo mejor qué pasa por la mente y el corazón del venezolano común. Me siento más comprometida con las necesidades de los más humildes. Soy más realista con respecto al trabajo enorme que nos falta, para tener un mejor país.

¿Un frenazo que alguien te haya echado en la carrera, o que tú hayas hecho?

No recuerdo haberlos tenido…

Cuéntanos sobre tu experiencia radial en ¡Qué Ciudad!

¡Extraordinaria!, fue una idea del querido y ya ausente Sergio Gómez. Es un programa que busca resolver, responder, aleccionar, mediar y creo, que hemos hecho un gran trabajo a través de Frecuencia Mágica 99.1 FM, como se llamaba cuando comenzó el proyecto y ahora, a través de la Nueva Mágica 99.1

Por la estructura del programa radial, muchos piensan en ti para lanzarte a alcaldesa, ¿has pensado en incursionar en la política, como concejala, alcaldesa… lo harías?

¡No!, “zapatero a sus zapatos”… No me he preparado para ejercer un cargo público, con la seriedad que amerita. Creo que aporto lo suficiente en la búsqueda de una mejor ciudad, con mi trabajo comunicacional.

¿Qué le falta a Venezuela en materia de medios?

¡Más medios, de todo tipo y estilo! y el ejercicio independiente del periodista, es decir, que un profesional de la comunicación pudiera trabajar por cuenta propia y vender su trabajo libremente a medios, sin mayor censura que el respeto al estado de derecho.

Si la libertad de expresión se restringiera más aún en Venezuela… ¿dejarías el país?

No lo sé… creo que antes de considerarlo intentaría hacer “trampa” para continuar diciendo cosas importantes. Pero sin duda habría que analizar si sería mejor estar afuera para ayudar mejor, a los que están adentro.

Hemos visto que tuviste un pequeño tiempo ausente de las pantallas. ¿Has pensado en retirarte definitivamente de los medios?

No me he ausentado nunca de los medios, en veintiséis años profesionales. Me gustaría siempre
mantenerme en contacto con ellos y a través de ellos.

¿Te veremos en teatro nuevamente?

No lo sé... confieso que me asusta un poco, ¡y eso que apenas lo rocé! Pero, nunca digo “de esta agua no beberé”.

¿Qué te falta por hacer en los medios o en tu profesión?

¡Lo que venga! Que me haga sentir satisfecha, que aporte a la gente y que aprenda algo nuevo.

SIMPLEMENTE, MARYCARMEN.

¿A quién te gustaría entrevistar y por qué?

A Dios, para entenderme mejor a mí misma y a la vida.

Si pudieras retroceder el tiempo, ¿qué harías?

Creo que lo mismo que ya hice, cada cosa pasó por alguna razón.

¿Te arrepientes de algo?

No, lo hecho, hecho está y por alguna razón ocurrió. ¿De qué sirve arrepentirse?

¿Has hecho de todo en la vida o te falta algo por hacer?

¡Oh, por Dios... ¿quién ha hecho todo en la vida?! Quién lo diga seguro se pierde de algo.

¿Cuál es tu visión sobre la Venezuela del 2012?

Año de grandes compromisos y definiciones. No creo que se vaya a acabar el mundo, pero sí que se gesta una nueva era, en nuestro país y en el mundo.

¿Cómo te definirías?

Una mujer siempre dispuesta a aprender, ayudar, amar y disfrutar de la vida.

¿Un viaje inolvidable?

De todos mis viajes siempre guardo recuerdos maravillosos, pero si me piden compartir alguno, sería mi viaje y encuentro con el Autana en el Amazonas... ¡alucinante!

¿Algo maravilloso, increíble, que te haya pasado en la vida?

La vida misma, disfrutar lo que hago y poder vivir de ello.

¿Por qué te gustan tanto los disfraces?

Me divierten y son liberadores. Todo un ejercicio de flexibilidad hacia tu persona y de buen humor.


Vemos tu activa participación en eventos de protección al medio ambiente, ¿siempre has tenido esa tendencia?

Papá y mamá me inculcaron, desde que tengo memoria, el amor y respeto a la naturaleza. Como
familia disfrutábamos mucho de paseos a parques, a zoológicos, a la playa o la montaña, siempre
cuidando y aprendiendo.

Si tuvieras el poder de hacer milagros o todo el poder sobre el mundo... ¿qué cambiarías o harías?

Eliminaría la deshonestidad, la mentira, el egoísmo del ser humano y la miseria de los pueblos.

Un consejo de Marycarmen Sobrino para quienes empiezan a formarse como periodistas, para los venezolanos que te escuchan por radio y te ven, día a día, por la televisión.

A los comunicadores; que no pierdan nunca la curiosidad, que duden siempre de lo que les digan y averigüen más antes de asumir cualquier información, que no olviden que todo el tiempo y por
toda la vida, se aprende.

A los venezolanos; seamos más exigentes, más responsables y más dignos... nos hemos conformado con pocas y malas cosas, como ciudadanos.

 

 

 

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